Una conversación con Bruce Dooyema, presidente de la Fundación Internacional del Huevo
En Mozambique, el consumo de huevos se sitúa por debajo de los 10 huevos por persona y año, una de las tasas más bajas del mundo. Detrás de esa cifra se esconde una realidad más amplia: el acceso limitado a la formación, las infraestructuras y una tecnología fiable para los agricultores que podrían cambiar esta situación.
La Fundación Internacional del Huevo (IEF) lleva años trabajando para cerrar esa brecha. Una de sus iniciativas más destacadas es el Centro de Formación Agrícola Ebenezer en Mozambique, donde los jóvenes aprenden a cultivar, a gestionar un negocio y a labrarse un futuro —y donde los sistemas de iluminación de HATO se han convertido, sin hacer ruido, en parte de cómo se construye ese futuro—.
Hablamos con Bruce Dooyema, presidente de la IEF, sobre el proyecto, las realidades del trabajo sobre el terreno y por qué la iluminación acabó siendo más importante de lo que nadie esperaba
El modelo de Ebenezer ofrece a los jóvenes, de entre 18 y 24 años, dos años de formación práctica en agricultura y gestión empresarial, dotándolos de las habilidades necesarias para crear algo propio. El plan de estudios abarca:
Según Bruce, este último punto es el más importante. Los alumnos comienzan con instalaciones básicas y de bajo coste —aves criadas en el suelo y nidos— y avanzan gradualmente hacia jaulas y una producción a mayor escala, de modo que el crecimiento se percibe como algo alcanzable en lugar de abstracto.
Bruce es sincero sobre la curva de aprendizaje por la que pasó el equipo de la IEF en sus inicios. El equipo llegó con lo que él denomina una «mentalidad occidental», esperando que las soluciones que funcionaban en Europa o en EE. UU. se pudieran aplicar directamente. No fue así.
Dado el acceso limitado a materiales, infraestructuras y electricidad fiable, cada elemento tecnológico incorporado al proyecto debe cumplir unos criterios innegociables:
«No hay ninguna ferretería a la vuelta de la esquina», explica Bruce. «Así que el objetivo es tomar tecnología avanzada y hacerla utilizable de forma sencilla, sin perder rendimiento».
Es fácil pasar por alto la iluminación en la producción avícola, hasta que ves los cambios que se producen cuando se hace bien. Desde que se instaló el sistema de HATO en el gallinero más nuevo de Ebenezer, el equipo ha obtenido resultados que nunca antes había logrado:
En las zonas rurales de Mozambique no se puede confiar en el suministro eléctrico: los cortes pueden durar horas o días.
Para solucionar esto, el proyecto combina el sistema de iluminación de HATO con energía solar, de modo que las aves dispongan de una luz constante y un entorno estable independientemente de cómo funcione la red eléctrica ese día.
Ebenezer forma parte de una iniciativa más amplia de la IEF para combatir la desnutrición mediante el consumo de huevos. A través de proyectos en Honduras y Sudáfrica, iniciativas como «1000 días de vida» proporcionan huevos a mujeres embarazadas y niños pequeños durante la etapa más crítica de su desarrollo.
Bruce recuerda el caso de una familia en Honduras en la que los dos primeros hijos de la madre nacieron con bajo peso; su tercer hijo, nacido después de que la familia se incorporara al programa de huevos, gozaba de una salud notablemente mejor. Es un pequeño ejemplo de lo que él considera el verdadero valor del programa.
Cada año, Ebenezer envía a un nuevo grupo de graduados equipados con las habilidades necesarias para poner en marcha sus propias granjas —algunos como productores de huevos—, reforzando así la cadena de suministro local paso a paso. Dado que el consumo sigue siendo inferior a 10 huevos por persona al año, Bruce considera que el potencial es enorme.
HATO se enorgullece de apoyar la labor de la Fundación Internacional del Huevo en el Centro de Formación Agrícola Ebenezer. Ponte en contacto con nosotros para descubrir cómo las soluciones de iluminación y energía solar de HATO pueden contribuir a proyectos avícolas en entornos exigentes.